ENTRE EL EXITO Y EL FRACASO

por JMMartin Correo electrónico

By jmmartin

Éxito y fracaso, el gran dilema. En la cultura anglosajona, la vida se entiende como un proceso de aprendizaje donde los errores y los fracasos se asumen como una posibilidad latente en cada una de las decisiones que se toman. Es por ello que en este contexto Winston Churchill manifestara abiertamente que el éxito consiste en aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.

El proceso mental consiste en entender que el fracaso no nos transforma en fracasados, el fracaso nos indica, únicamente, que no hemos conseguido los objetivos previstos, pero la buena noticia es que disponemos de información sobre los errores cometidos, fruto de estrategias equivocadas o de actitudes mentales negativas. La respuesta, entonces será intentar analizar el camino desarrollado, aprendiendo de los errores cometidos, a fin de no volver a cometerlos.

Continuación:

En la cultura mediterránea, tradicionalmente, el miedo al error se manifiesta a lo largo de toda nuestra vida. «Cuando un niño intenta coger algo que llama su atención y sus padres le regañan por ello, queda inscrito en su personalidad como creencia una situación que actúa como un interruptor marcador de hábitos originado por dicha acción».

Numerosos especialistas alejados de esta cultura, se manifiestan claramente defensores de que el éxito se consigue, en muchos casos, a través del error, estando para ello en contra de la esa cultura de perseguir el error, debido a que supone un alto coste para las empresas, ya que un error que se esconde no se soluciona y se puede repetir.

Cultura que se manifiesta claramente en el miedo a evidenciar los errores, ya que su consecuencia es la reprobación de la acción. Primemos el acierto, este será siempre bien recibido, castiguemos el fracaso, de forma que las personas que cometen errores sean rechazadas

La reflexión nos debe llevar a un proceso de entendimiento de que no existe avance sin cometer errores. Tomemos para ello el método científico, que no es más que el camino hacia el conocimiento, usa el ensayo y el error en la formulación de sus hipótesis hasta dar con la solución acertada. De la misma manera, el sistema podemos aplicarlo en cualquier ámbito de nuestra vida.

Si trasladamos este tipo de pensamiento al mundo de las empresas, cada día es más frecuente encontrar organizaciones que aprenden de sus errores, de forma que, a través de ellos, evitan el poder volver a repetirlos, ya que una empresa que no dedica tiempo a estudiar dónde se ha equivocado y por qué, es una empresa condenada al fracaso

Teorías muy aceptadas nos orientan a pensar que al éxito se llega a través de un camino de fracasos, con la condición de que se acepten y se aprenda de ellos, pues de esta manera existirán nuevas oportunidades para empezar de nuevo. Al éxito solo llega para quienes aceptan los desafíos con la audacia suficiente como para aceptar los riesgos que conlleva.

Es una realidad asumida que es imposible trabajar sin equivocarse de vez en cuando. Aun así, siempre se debe trabajar por evitar el error, pero cuando se manifiesta, en muchos casos, no se busca una solución, sino que el error se esconde, con el coste económico y emocional que supone, incrementado por la nueva aparición de los mismos, puesto que los errores se cometerán una y otra vez al no buscar las causas que los generaron. Recordemos que no es casual que la mayoría de los éxitos tengan tras de sí una larga trayectoria de fracasos, puesto que para alcanzar el éxito es inevitable recorrer un amplio camino de avances y retrocesos. Humildad, Transparencia y Honestidad para analizar lo sucedido y aprender de los fallos cometidos resulta clave para el crecimiento personal y de la organización.

Contradiciendo esta teoría, el Instituto de Tecnología de Massachusetts publicó en 2009 un informe en la revista «Neuron» donde afirmaba que el cerebro humano aprende más de los éxitos que de los fracasos. ¿Se aprende, en consecuencia, más de la recompensa que del castigo? No es mas cierto que ante los fracasos las personas, normalmente, nos cuestionamos las situaciones que nos llevaron al mismo, aprendiendo, mucho más de ese fracaso que del éxito en sí».

Esta búsqueda de retroalimentar el sistema, ante el fracaso, pone en énfasis la prohibición de perseguir el error, permitiendo que las personas, en el desarrollo de su trabajo laboral, evidenciaran cualquier anomalía, que incluso en el caso de análisis y búsqueda de soluciones que aportaran mayor valor añadido, fueras premiadas. Evidenciar que, si los problemas de una organización se estudian en grupo, buscando soluciones en común, generamos trabajo en equipo, sinergias de conocimiento, creatividad, compromiso e involucración.

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